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Hace unas semanas visité el IKEA de Murcia, no es que me guste demasiado comprar allí pero por determinadas circunstancias que ahora no importan acabé comiendo albóndigas suecas, lo que lamenté durante toda la tarde.

El caso es que cuando dejé el coche en el parking me fijé en una señal que ponía “minusválidos”. Por si alguien no lo sabe, hace tiempo que no se utiliza ese tipo de terminología, nadie es “menos válido” que otra persona, somos todos diversos y tenemos diferentes capacidades.

Le saqué una foto al cartel y al día siguiente envié un tuit citándolos y haciendo referencia a lo poco “correcto” del mismo.

Pasaron los días y pensé que no me iban a contestar. Pues bien, a los 4 días recibí la contestación, en ella me percaté de que no hice referencia ninguna al emplazamiento del cartel, es decir, ellos mismos buscaron donde estaba situado y me contestaron esto:

Tengo verdaderas dudas sobre la calidad de las relaciones laborales de IKEA, tanto en sus tiendas como en sus factorías, etc. pero en este caso he de decir que, por un lado, se toman en serio la atención al cliente a través de las redes sociales y por otro, también tienen claro que no se puede utilizar ese tipo de lenguaje para referirse a personas con diversidad funcional.